Mi caballo del S. XXI

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Mi caballo del siglo 21

Cuando los españoles introdujeron el caballo en América, jamás imaginaron que este animal supusiera un salto en la expansión y conquista de casi todos los rincones del continente. Fue un gran aliado en todos los sentidos, se uso el caballo para casi todo lo que pudieses imaginar, sin duda el caballo fue uno de los grandes símbolos del siglo XIX en casi todo el continente. Con el tiempo el romanticismo de cabalgar por las grandes praderas fue desapareciendo a medida que los automóviles se fueron imponiendo, por suerte apareció otro tipo de vehículo que nos  hizo sentir esa sensación de libertar y contacto con la naturaleza, fue el caballo del siglo XXI. La moto nos devolvió ese mundo y creó todo un movimiento que con el tiempo se ha ido asentando y creciendo.

Para todo aquel que ame el mundo de las motos entenderá  cuales son esas sensaciones que comento. Este caballo del siglo XXI ha crecido hasta lo inimaginable, montarte y dejarte llevar por kilómetros y kilómetros de carreteras nos hace sentir libre y en contacto con la naturaleza.

Me encantaría formar parte de este mundo y ambiente, que solo conozco por mis amigos moteros.

Sin duda la libertad que tienes al conducir esta fantástica máquina no evita que los demás, que no pertenecemos a este universo, sintamos un poco de envidia cuando compartimos carretera con grupos de  moteros, aunque también compartimos la angustia y el temor de encontrarte a algún imprudente que piensa que está en un circuito de carreras.

Lo pude sentir este pasado fin de semana en la carretera A-397 que va desde San Pedro de Alcántara a Ronda. Esos 47 kilómetros de curvas han sido los más difíciles de mi vida como conductor, la velocidad máxima es de 60 km/h debido a la gran cantidad de curvas, pero eso no es impedimento para que te suden las manos, no por la falta de control de mi coche, sino por la sensación de que te vas a estampar con una moto en la siguiente curva. En esos 47 km. he visto tantas imprudencias que hasta deje de contarlas, adelantamientos imposibles, curvas cerradísimas, frenazos para evitar accidentes.

Te da mucho que pensar y por eso quería escribirlo para concienciar de lo fácil que es, en menos de un segundo cambiar la vida, no solo del motorista, sino de toda su familia, del conductor con el que te choques, solo basta menos de un segundo para que todo ese mundo que describía al principio se convierta en un infierno, una piedra, una mancha de aceite, una curva mal tomada, menos de un segundo y todo habrá terminado. Habrá cambiado para siempre la vida de sus padres,  sus herman@s, sus hij@, sus amistades, todo por menos de un segundo.

Por favor respeta las señales de tráfico y la vida de los demás.